Boluda bastante garca.

11 julio 2009

 

  Si todo lo que “aprendiste” te sirvió para esto, tengo que decirlo, my darling, estás jodida. Así son las decisiones.

 

 Tener unos hijos hermosos, pero que, en serio, son LA belleza.

 Hasta el perrito divino, también de foto.

 Un marido que bueno, no te digo tampoco que oooh, pero el tema es que está acá y vos estás para él, y si eso no se llama incondicionalidad entonces, pues se le parece; pero que sobre todo, y lo más importante para él, tiene una garcha que domina la galaxia. Sí, más groso es que te caga y te miente y te maltrata y malgasta todos los ingresos y tiene una familia muy de mierda. Y nunca en su puta vida te hizo sentir mujer, nunca un puto regalo, que me cago en eso, pero loco, 9 años y nunca se te ocurrió…

 La casa linda, el auto copante. Vacaciones, pocas pero felices.

 Que agarres un día y digas basta, que te quede claro que tenés permiso y los dos hacemos la nuestra pero seguimos juntos. Diversión, sí, pero para los dos. Ya mucha Magdalena para mí.

 Acordarte de tu fantasía, lo que tenés que cumplir ya porque ok, vas presa, sí, pero de última, tampoco hasta las manos; y desvirgar a un teen.

 Encontrarlo, verificar que es precioso y la tiene clara aunque es muy inocente. Asumir que sos una zarpada del orto que te tiene que avergonzar pasear de la mano a tus hijos vestiditos de Grisino, por decir una, llenos de sol, colores y risas. Eso y el contraste de, al rato, enseñarle el amor al niño. Que no fue lo que esperaba, pero, eso, querido, eso nadie me lo quita. Mi nombre de su cabeza, tristísimo que me reconforte tanto.  Pero dale man, permitime permitirmelo que hace rato no me siento una persona. Y oooh, sí.

 En el camino intentar ayudar a los suicidas, que nunca te gustaron, que te resultan tan irresistibles como insoportables y que nunca son tan suicidas.

 Encontrarte con tu versión masculina. Bueno, más masculina todavía. Entenderlo, que te entienda, que lo apoyes y lo quieras ver bien, que te empiece a tirar flores de a poquito y con lo que te imaginás que le cuesta, que te haga sentir como hace mucho no te sentías y como nunca te ibas a sentir, que te parezca peligroso pero lo quieras y le aceptes una salida juntos pero de onda, de amigos, porque tienen intereses parecidos y ya que estamos vamos juntos.

 Que le esquives un beso sin darte cuenta porque ahora sos una nena otra vez y no sabés cómo son los besos, tenés 11 años y te reís como idiota pero este pibito te hace doler la panza como Darío, como Huevito, temblás y te da cosquillas.

 Que mientras siguen hablando elucubres un plan para volver a estar solos y así se puedan besar. Pero que ni te imagines las implicancias que puede tener semejante decisión. Porque con un abrazo, y esto ni siquiera sabías que podía existir, el tipo empezó a existirte en el pecho, tu pecho se abrió y es cursi pero ahí había un solo pecho lleno de un calor divino que necesitabas tanto que no te imaginabas.  Y se da cuenta y te lo pregunta, lo necesitabas, ¿no? Entonces se besan y ahí el calor es Cancunesco pero de una pureza que nadie te lo creería.

 Que no lo puedas creer pero ¿qué va a pasar?, si me empieza a hacer mal la corto y listo. Así que lo quiero ver porque lo necesito, y porque si abrazarse fue tan intenso, un próximo paso debe ser sublime. Yo no le estoy mintiendo a nadie, te repetís.

 Te preparás y desilusión, pero a cualquiera le puede pasar, si lo sabré yo que dejé plantado a medio mundo, ahora los entiendo, karma, babe.

 Pero después sí, lo esperás de más pero llega, Te preguntás qué hacés siendo tan patética, esperando a un tipo si podrías estar leyendole cuentitos a tus hijos. Culpa y verguenza. Pero lo ves y sos nena. Igual le decís que vayan a un telo porque no querés que te vea alguien, por vos y por tu marido, y porque además te morís de ganas de estar con él en el sentido más amplio del abrazo y la putez. Y pasa eso y pasan otras cosas y confirmás que nunca te habían hecho el amor hasta ese día. No importa si es real, si se te ríe en la cara cuando le decís eso, importa que lo sentiste así. Y te dice “Te quiero Janey” mientras mueve sus caderas arriba tuyo y pensás que qué simple pero nunca te había pasado, y si te pasó nunca te la creíste y esta vez te hizo feliz.

 Que entonces te escapes a tu vida otra vez, mientras recordás el olor de su piel y apostás que las feromonas deben ser eso, y que si la gente se bañara menos pero mejor todos cogeríamos más. Y que te mande un mensajito de mierda puede condicionarte el día y el humor, más que tu posible estado de desempleadez. Y cuando hay que volverse a ver siempre él es el que más quiere pero nunca nunca nunca cumple con nada, y mirá que sos colgada.

 Que te duela el pecho por sentirte mentirosa, traidora, olvidarte de tus prédicas de moral y pulcritud interna, honradez, dignidad. Que le quieras decir basta porque ahora empezaste a sufrir un poquitito y no te sirve y no tiene sentido y adónde vas a ir a parar? Qué onda el pendejo que te deja pagando? Quiere o no quiere? Para qué la complica?

 Que te esté empezando a doler la peliculita y quieras llorar como gata flora,

 ¿Es de garca o de boluda?

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2 Responses to “Boluda bastante garca.”

  1. gutundbillig Says:

    Jaja.. es que no, no puedo.
    Gracias Memé, y gracias por pasar!

  2. Memé Says:

    Definitivamente, es de boluda

    Disfruta vos que podes nena y a coger que se acaba el mundo, jejejej


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